RESPONSABLIDAD DE LOS JÓVENES DEL CAMPO

Los trabajadores del campo son un baluarte extraordinario con que cuenta la sociedad; son los generadores de la mayor riqueza permanente del País. Con su trabajo diario alimentan a la población y producen bienes para la exportación, generando divisas y engrandeciendo la economía nacional;
Además, son los más fuertes defensores de la libertad y de la nacionalidad ecuatoriana, pues así lo han demostrado siempre, a través de la historia, regando con su sangre los campos de batalla en las lides de la Independencia, en las luchas por la consolidación de la República tanto como en la defensa de la integridad territorial de la Patria, pues, los soldados combatientes fueron jóvenes, especialmente campesinos.

El 60% de la población rural ocupada trabaja en el área agropecuaria, y ello ha permitido la subsistencia fiscal del Estado con su denodada entrega al laboreo de la tierra para lograr la producción alimentaria interna y exportable ecuatoriana como tales son los casos del Arroz, Maíz, Cacao, Café, Banano, entre los más importantes, gestión agrícola que tiene la primera aportación en los indicadores económicos del Estado, aun sobre el Petróleo. Su abnegación e interés hace que siga entregado a la tierra que ama, no obstante que, en su aporte social-económico, los anteriores gobiernos de la República han atendido parcialmente  sus obligaciones en otros sectores de la Patria pero, inexplicablemente, no solo que ha desatendido sino que ha ignorado la satisfacción de necesidades generales en el campo de lo cual, fehaciente-mente es triste ejemplo la Provincia de Los Ríos, Guayas y Manabí, en la que faltan muchísimas cosas que en otros sectores de nuestra geografía, de muy escasa producción y aporte, sobran.

En la población campesina aumenta el indicador de pobreza, su nivel educativo y cultural es precario, no se ven favorecidos por la tecnología a pesar que son mayoría y, la remuneración que reciben estos es tan baja que ni siquiera les permiten cubrir el costo de la canasta básica familiar.

Corresponde a nuestros jóvenes tomar conciencia de estas falencias para prepararse, organizarse con seriedad y ordenamiento, en primer lugar, prepararse intelectualmente, sin abandonar su tierra para que su trabajo sea mejor, efectivo y creador; y, en segundo lugar, ya organizados difundir sus sanos propósitos para, aglutinar la fortaleza campesina -en nuestro caso, montubia- , y demandar o exigir, con fundamentos sólidos sus petitorios al sector público.

Es importante que le demos al campo y a sus habitantes un mejor trato y vivir, es obligación de  la  juventud apoyar e involucrarse en buscar y ofrecer soluciones sobre la amplia gama de la problemática general que presenta cuanto sucede en nuestros cantones. No es aceptable que estemos reunidos matando el tiempo sin fines positivos, convirtamos esos encuentros en dialogo serios cuyos resultados apunten  a la identificación de los puntos críticos que afectan a la sociedad tanto urbana como rural de nuestras comunidades y encontrar la manera en qué podamos aportar  al bien de nuestra morada en la que nuestros abuelos, padres, hermanos, sobrinos y amigos han hecho del campo su hogar.

Estoy convencido de que los jóvenes podemos ayudar con ideas innovadoras, con nuestra energía insaciable de aportar  hacia el desarrollo de los pobladores, invito al Srs. Alcaldes del País, tome en cuenta a la juventud ecuatoriana para que estos, a su vez, participe con la entrega de ideas frescas y sean, además, el ejemplo a los demás jóvenes de que todos unidos podemos hacer de el cambio.

El progreso social y económico de los cultivadores de la tierra será posible, mediante la organización apropiada y eficaz; conducidos por dirigentes capaces con elevada dosis de HONESTIDAD. “ORGANIZARSE ES COMENZAR A VENCER”.




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